sábado, 8 de noviembre de 2008



La semana pasada estuve en Kitengela, un pueblo cerca de Nairobi donde las hermanas llevan un dispensario medico y tambien la formacion del profesorado en las escuelitas de alrededor. Os adjunto un par de fotos.
Empiezo a darme cuenta de que voy pisando terreno sagrado y de que he de descalzarme (como Moises ante la presencia de Dios, en senyal de respeto). Entras en la vida y lugares de la gente de aqui y, aunque a ti te sorprendan algunas cosas, es su vida, su forma de relacionarse entre ellos, en la sociedad, en su entorno...
Me gusto mucho la mision de las hermanas, los laicos que alli trabajan se sienten muy comprometidos con la labor, empiezan la jornada rezando todos juntos y ale! en marcha: a pesar ninyos, a vacunarles, a hacer pruebas de malaria en el laboratorio, a distribuir medicamentos... Y al final del dia (despues de 10 horas intensas de trabajo) todo el mundo se arromanga, coge la escoba y la fregona y se deja todo a punto para el dia siguiente. De verdad que hacen un equipo estupendo. Felicidades hermanas y laicos!
Ese dia, la gente estaba muy contenta porque habia ganado Obama y al dia siguiente acababan de decretar "fiesta nacional".

1 comentario:

docarmis dijo...

Hola María, gracias por dejarnos disfrutar contiguo de tu descubrimiento y admiración del pueblo africano; ahora estás saboreando lo que más de una vez me habrás oído decir, que no sé qué tiene África que te roba el corazón. ¡Qué preciosa actitud la de descalzarse! No tengas prisa por entrar en el misterio de sus vidas, se te irá desvelando al paso de los años... conforme te vayas haciendo a ellos y vayan confiando en ti. Un fuerte abrazo.